Ainara Mendoza dibujó una sonrisa perversa. — Es hora de volver a tu sucia realidad…Cenicienta. — dijo con crueldad.
Fernando, sorprendido y furioso, miró que todos los estudiantes comenzaban a burlarse con crueldad de su esposa.
Aitana se sintió terriblemente mareada, mientras miraba su hermoso disfraz de princesa arruinado, y sentía su largo cabello pegajoso. Dando una mirada hacia el frente, pudo ver como todos los estudiantes la señalaban y se burlaban cruelmente de ella.
—¡Te mereces eso p