Capítulo 49. Resentimiento.
Liam levantó la vista de golpe. Sus ojos se clavaron en el teléfono. Sus nudillos se pusieron blancos sobre el cristal.—Lidia, basta... —suplicó Olivia. Una lágrima se le escapó y le rodó por la mejilla.—Andrés se va a casar conmigo hoy —continuó Lidia, clavando la estocada final, disfrutando de su nueva posición de poder—. Voy a ser la señora Alcázar. Voy a tener joyas, sirvientas y cuentas de banco. Tú vas a seguir limpiando mesas o siendo la amante escondida de Cross, hasta que se aburra, porque esposa de él nunca serás, porque él se casará con una mujer de su clase.—Lidia, por Dios. Se trata de tu familia. Piensa en cómo se van a sentir nuestros padres.—Mi madre estará feliz de que me haya conseguido un marido rico —sentenció Lidia. Se escuchó la risa de Andrés de fondo. Una carcajada cómplice que le heló la sangre a Olivia. —Y en cuanto a ustedes, mis hermanas, a excepción de Katy, no me interesan porque solo sirven para hundirme. No me vuelvas a llamar. Olvida que tienes o
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