Capítulo 53. No te vas a casar con ella.
Olivia dejó de respirar. Ese hombre, el que estaba en pantalla dejándose marcar como ganado, era el mismo que le había secado las lágrimas con los pulgares. El mismo que la había levantado del suelo. El mismo que le había dicho "Eres la mujer que me está volviendo loco" apenas días atrás, antes de que los Vane movieran a Georgina.Isabela entró a la sala. Guardó el teléfono en el bolsillo de su pantalón. Miró la pantalla del televisor y soltó un chiflido sorprendido.—Ese es el millonario que habías dicho que se enamoró de ti —dijo Isabela, señalando a Liam con el dedo índice—. ¡Míralo nada más! Con esa mujer tan fina y ese anillo del tamaño de una piedra.Olivia no respondió. Sentía la sangre ardiendo en las venas.—Ay, Olivia, lo dejaste escapar —suspiró Isabela, negando con la cabeza—. Menos mal que Lidia sí supo amarrar a su hombre y asegurar su futuro. Tú tuviste a ese magnate aquí mismo, en la puerta de la casa, y dejaste que se te escapara de las manos para irse a casar con una
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