ISABELLAYa listos en el avión, Alexander había decidido que el despegue era el momento ideal para probar la potencia de sus pulmones, mientras Victoria, en un contraste absoluto, dormía profundamente en su cuna portátil.—¿Segura que no quieres una copa de champaña? —Damián se acercó, sorteando con agilidad una de las tres maletas de pañales que Valeria insistió en tener a mano—. Alexander se calmó en cuanto Liam empezó a hacerle muecas.—Damián, Liam es tu socio y mejor amigo, no una niñera de lujo —reí, aceptando el vaso de agua que me ofrecía—. Sigo sin creer que estemos haciendo esto. Mira por la ventana, estamos cruzando el Atlántico con media casa a cuestas.—Estamos haciendo historia, Isabella Renata —corrigió él, sentándose a mi lado y tomando mi mano—. Madrid te está esperando, he hablado con Bruno y el montaje en el museo está al ochenta por ciento. Las luces, la seguridad, todo está listo para que tú solo tengas que llegar y brillar.—Es precisamente eso lo que me aterra —
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