—¿De qué hablas, hija? Dime con claridad, ¿qué arma tienes contra Luna Meissa?Lirian no estaba acostumbrada a escuchar insinuaciones sin fundamento. Su voz sonó firme, directa, como correspondía a la madre del Alfa y a la mujer que durante años había sostenido el orden interno de la manada.Layla apretó los dedos contra su vestido. Sus ojos reflejaban ansiedad, pero también determinación.—Pero… antes, madre, debes ayudarme.Lirian se levantó de su asiento. Caminó con paso lento hasta quedar frente a su hija. La observó en silencio, analizando cada gesto.—Layla, ¿estás chantajeando a tu madre?—¡Madre, te lo ruego! —insistió ella, y esta vez su voz se quebró levemente.Lirian respiró profundo. Sabía que Layla podía ser impulsiva, pero no solía actuar sin motivo.—¿Qué es lo que quieres, hija? Habla sin rodeos.Layla sostuvo su mirada.—Quiero volverme a casar, Luna madre. Quiero que mi pareja sea… Beta Itan.El silencio cayó entre ambas.Lirian abrió los ojos con evidente sorpresa.
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