POV; Carmelina Me dolía todo, no sabía cómo había podido levantarme de la cama ese día. Bueno, si sabía, mi madre prácticamente me había obligado para que la ayudara en el puesto de mercado. Me tocó ducharme despacito, aún me dolía el coño, mis piernas estaban debiles, al punto de no poder evitar cojear un poco. Cuando mi madre lo noto, tuve que inventar que me caí de la cama en la madrugada, por lo que no me forzó mucho en el puesto en las primeras horas del día, además, no es que hubieran muchos clientes. Eran más los que pasaban mirando los productos que quienes realmente se detenían a comprar. A los pocos que se animaban a preguntar, les respondía que ese producto ya no estaba disponible, siempre y cuando mi madre no estuviera cerca para escucharme.Estaba de lo más mentirosa, pero en mi corazón eso tenía justificación, era la mujer más feliz del mundo, la futura esposa del padrecito Mateo y sobre todo, ya era suya. Lo demás no me importaba, más bien me daba pereza lo que me rod
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