Meses después…A sus treinta y dos semanas de embarazo, el tiempo se le había pasado volando a Elena.Refugiada en las montañas nevadas de Chamonix, su única conexión con Dante eran breves y tensas videollamadas desde Zúrich, donde él planeaba cómo destruir a los Hoffmann.A pesar del encierro y la distancia, saber que esperaba dos niños sanos y que su padre estaba a salvo en París recibiendo tratamiento, le daba fuerzas para resistir.De pronto, la tranquilidad se hizo añicos al escuchar un cristal rompiéndose en la parte trasera. Elena se puso de pie con dificultad, sosteniendo su pesado vientre.Antes de poder pedir ayuda, tres hombres enormes, fuertemente armados y vestidos de negro, aparecieron en el pasillo tras burlar la seguridad.Sintiendo que el corazón le daba un vuelco, Elena retrocedió aterrorizada hasta chocar contra la mesa de centro, completamente acorralada en su propio refugio.—¿Qué quieren? —preguntó ella, con la voz temblando por el pánico—. ¿Quiénes son?El hombr
Leer más