Capítulo 88.
Las horas se arrastraban en la fría sala de espera.
La mente de Dante hervía de rabia y desesperación, culpando únicamente a Karl Hoffmann por el ataque a Elena y por sus dos hijos prematuros que luchaban por vivir, en especial el más pequeño.
El dolor se transformó en un odio ciego y letal. Sin importarle las consecuencias financieras ni morales, Dante solo quería destruir a Karl.
Dejó a Cristian custodiando los cuidados intensivos y condujo hacia Zúrich a toda velocidad.
Llegó a la sede princ