Capítulo 81.
A varios kilómetros de distancia, en la opulenta mansión de la familia Hoffmann, el ambiente era muy diferente.
Charlotte caminaba de un lado a otro por la sala de estar, pisando la alfombra oriental con sus tacones de diseñador. Acababa de llegar de Mónaco, humillada, furiosa y en absoluto secreto.
—¡Mamá, Dante no era lo que yo esperaba! —gritó Charlotte, arrojando su bolso Hermès sobre un sofá de seda—. ¡Es un bloque de hielo!
Elizabeth Hoffmann, sentada elegantemente con una taza de té de p