Capítulo 89.
El teléfono de Charlotte vibraba sin parar sobre la mesita de noche.
El zumbido constante y molesto estaba aumentando la ansiedad y la repentina taquicardia que comenzó a sentir en el pecho.
Hacía tan solo unos minutos se estaba divirtiendo muchísimo con su amante, recuperando el ego que su frío marido le había destrozado.
Pero esa pantalla iluminada, parpadeando de forma insistente con el nombre de su padre, era una amenaza directa a su pequeña y perfecta burbuja de placer.
—Cariño, contesta —