43. Enamorados
—¿Y ahora qué? —fue Alba, nerviosa, quien rompió el silencio.Jaxon la miró a los ojos, sintiendo una oleada de emociones que lo inundaron: deseo, miedo, esperanza, incertidumbre; todo se mezcló en un torbellino confuso.—No lo sé —respondió con firmeza, —pero quiero averiguarlo.Ambos se quedaron callados, mirándose fijamente, sin saber qué más decir. La luna, en lo alto del cielo, iluminaba sus rostros, revelando la vulnerabilidad y la ilusión que se escondía en sus miradas.De repente, Jaxon sintió un impulso irrefrenable. Un impulso que lo empujó a acercarse a Alba, a eliminar la escasa distancia que los separaba; entonces respiró hondo y percibió a su corazón latir con fuerza en su pecho, y sin pensarlo más, sin querer evitarlo, se inclinó hacia ella. Se acercó a su rostro y sintiendo su aliento cálido en su piel, se encontró con sus labios en un beso lento y vacilante, que prometía un futuro lleno de incertidumbre, pero también de posibilidades.El beso se profundizó y un escalo
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