42. La verdad
Jaxon se quedó en silencio por un instante. La conversación era inevitable, sólo que ingenuamente consideró que podría crear un mejor momento; sin embargo, tomaría la oportunidad. —No, no es sólo eso —admitió finalmente. —Y lo sabes.
Alba sintió el nudo formándose en su estómago. Por supuesto que lo sabía, así como sabía que iba a ser doloroso, porque en el fondo, ya sentía más que amistad por Jaxon, y si se dejaba llevar, su corazón acabaría hecho pedazos.
—Mira, Jaxon... —empezó, pero tenía q