El miércoles por la noche, Diana llegó al café veinte minutos antes de lo acordado.Era un local pequeño en la zona norte de la ciudad. Seis mesas. Luz tenue. El tipo de sitio que existe en todas las ciudades sin que nadie lo recuerde específicamente porque nunca tiene nada que lo distinga. Marcos lo había elegido por las dos salidas, las cámaras del edificio de enfrente, y la ausencia de callejones sin salida en el radio de doscientos metros.Diana se sentó en la mesa del fondo.Pidió café.No lo bebió.— · —El inspector Vargas tenía cuatro agentes de paisano distribuidos en el local y en la calle. Un coche sin matrícula visible estacionado a treinta metros de la entrada. Marcos en el sistema de cámaras desde un piso alquilado a media manzana.Valentino y yo esperábamos en ese mismo piso.La pantalla dividida en seis ángulos del café y la calle.El canal de audio de la mesa de Diana abierto, con ese crujido de fondo que tiene la captación a distancia cuando el lugar tiene música baj
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