El lunes siguiente a la reunión con Margaret, abrí el portátil a las ocho de la mañana con la intención de revisar los contratos de importación que llevaban dos semanas en espera por todo lo que había pasado.Los abrí.Los miré.Los cerré.Los volví a abrir.Dos horas después seguían exactamente igual y yo había bebido tres cafés sin saber exactamente cuándo ni en qué orden, porque el tiempo funciona de una manera específica cuando la mente está en otro sitio y el cuerpo está haciendo los movimientos de todos los días sin que nadie esté pilotando.Carolina llegó a las diez con los resúmenes de prensa y la expresión de quien detecta que algo no está en su lugar habitual pero decide esperar a que la otra persona lo diga en lugar de preguntarlo directamente porque algunas cosas necesitan el espacio de llegar solas.—¿Revisaste los contratos de Génova?—Los estoy revisando.Carolina miró la pantalla en blanco.No dijo nada.Se fue a su despacho.— · —El problema no era los contratos.El
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