Liam y Nico colocaron un pastel enorme sobre una de las mesas de trabajo del hangar. Tenía una cobertura de chocolate oscuro y fresas, con velas encendidas que bailaban con la brisa. Isabella se llevó las manos a la boca, y por primera vez en todo el día, vi cómo su máscara de hielo se derretía. Sus ojos se llenaron de lágrimas, pero eran lágrimas de alegría, de sorpresa, de sentirse querida.—¡Felicidades, hermanita! —gritó Noah, abrazándola con fuerza—. ¡Pensaste que nos habíamos olvidado porque estabas ocupada salvando el mundo en esta estación de locos!—¡No puedo creerlo! —exclamó Isabella, riendo mientras Emma y Mía se lanzaban a abrazarla también—. ¡Chicas, ustedes lo sabían! ¡Por eso estaban tan raras esta mañana!—Claro que lo sabíamos —dijo Mía, lanzándome una mirada fugaz cargada de veneno antes de volver a sonreírle a Isabella—. No íbamos a dejar que pasaras este día rodeada de... aburrimiento y papeleo. Te mereces lo mejor, Bella.—¡Muerde el pastel! ¡Muerde el pastel! —e
Ler mais