El turno de las veinticuatro horas estaba llegando a su fin, pero el ambiente en la Estación 314 seguía vibrando con la energía residual de la celebración improvisada. El olor a chocolate y fresas todavía flotaba en el aire del hangar, mezclándose con el aroma a gasóleo y metal. Los chicos estaban recogiendo los platos de cartón y las servilletas, pero nadie parecía tener prisa por irse a casa.
Isabella estaba de pie junto a su escritorio, organiza