La luz del sol de la mañana se filtraba con fuerza a través de los huecos de las cortinas, iluminando las desordenadas sábanas de seda. Anna se despertó con el calor del abrazo de Nikolai, quien permanecía profundamente dormido a su lado. Sin embargo, ese calor se sentía como brasas ardientes quemándole la piel.Contempló el rostro de Nikolai, que se veía tan tranquilo; una vista poco común que solo podía presenciar cuando él no llevaba puesta su máscara de "Zar de Nueva York". Aquí, detrás de las puertas de este dormitorio, este hombre confiaba plenamente en ella. Sin embargo, detrás de la pared del vestidor, ella había traicionado esa confianza.Anna se levantó en silencio, tratando de no perturbar el sueño de Nikolai. Caminó hacia el balcón, dejando que el aire frío de la mañana golpeara su rostro.“Eres demasiado hermosa para este mundo asqueroso”, las palabras de Nikolai de la noche anterior resonaron en su mente, cortando su conciencia.Anna apretó la barandilla del balcón
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