Gael se levantó del sillón, con una agilidad que Victoria no le veía desde hacía meses, y caminó hacia ella con una sonrisa nerviosa que le devolvió un poco de color a sus facciones cansadas. —Lilian, querida —dijo él, usando su nombre verdadero con una suavidad que hizo que Victoria bajara la guardia—, quiero presentarte a alguien muy especial. Caminaron juntos hacia la mujer, quien ya se había puesto en pie con una gracia natural. Tenía una mirada cálida y una presencia que irradiaba una paz que la mansión Rivera no conocía desde la muerte de Lily. Gael, con un gesto casi juvenil, las presentó formalmente. —Ella es Brenda —anunció Gael, observando la reacción de su hija. Victoria saludó, tratando de ocultar la profunda sorpresa que le causaba ver a una mujer ocupando ese espacio. Sus pensamientos, que hasta hace un segundo estaban anclados en los Meléndez y la carta perdida, dieron un vuelco total. Una vez que el saludo inicial pasó, se giró hacia su padre, con la voz cargad
Leer más