Victoria regresó a la oficina con el eco de la voz de Mateo aún resonando en su cabeza, sintiendo de inmediato el peso de la mirada de Daniel, que la escaneaba buscando algún rastro de la conversación. Sin embargo, el silencio se mantuvo, denso y profesional, mientras los tres se sumergían de nuevo en los planos y cifras del proyecto hotelero.
La calma se rompió cuando la puerta se abrió de par en par y Carolina entró con una confianza que solo alguien de su estatus podía permitirse. Los tres