La noche pasó sin descanso para Xander que no durmió. Se quedó junto a Elena. En silencio. Escuchando su respiración, sintiendo a su hijo moverse de vez en cuando. Pero su mente no se detuvo. Antes del amanecer se levantó con cuidado. No quiso despertarla, se vistió en silencio y salió. La casa aún dormía, asi que bajo a la oficina intentaría trabajar un poco. Abrió la puerta y se detuvo. El lugar estaba irreconocible. Habia cajas por todas partes apiladas; algunas abiertas otras y su contenido todo revuelto otras bien ordenadas. Xander frunció el ceño, Elena por supuesto. Había sacado todo del sótano. Exhaló, podía molestarse. Pero no lo hizo. Se acercó a una de las cajas y la abrió. Ropa de mujer; al ver el rótulo leyo Eleonora Busco otra haopa de niño, otra juguetes. Sus dedos se detuvieron. Reconoció uno y luego otro; los tomo eran demasiados familiares, como si no hubieran pasado los años. Abrió otra caja, fotos y papeles cartas de Hi
Leer más