El teléfono vibró sobre la mesa.
Elena lo miró unos segundos antes de tomarlo.
No esperaba llamadas.
—¿Sí?
—Elena —la voz de Yannis al otro lado.
Ella se incorporó un poco.
—¿Pasó algo?
Hubo una breve silencio.
—Xander vino a verme.
El silencio se instaló de inmediato.
—¿Qué? —murmuró.
— Trajo el diario de su madre—continuó Yannis—. Ya se lo envié al perito.
Elena sintió cómo algo en su pecho se tensaba.
—¿Te dijo algo?
—Hablamos de Hipólita y de Leonidas.
Elena