La puerta lateral del edificio se abrió; mi corazón brincaba de expectación. Dentro se encontraba el chofer cuidando el coche recién aparcado en el cual habíamos llegado. Este hizo una reverencia.—¿Debo llevarlos a algún sitio? —preguntó cuadrándose ante ambos.—No, solo quería enseñarle su regalo a mi esposa. ¿Está listo?El chofer asintió y nos condujo hasta un coche tapado; era chico, eso me decepcionó. Siempre pensé que Romano, si me regalaba un coche, sería uno enorme, parecido a los suyos. Sí, eso pensé, pero cuando el empleado retiró la tela, mis ojos se iluminaron.—Mi… mi… ¿De verdad? ¿Es mi viejo escarabajo? ¿El coche de mi abuelo?Romano asintió y me condujo hacia allí.—Más o menos es tu antiguo coche, pero no es el mismo. Sé que le tenías un gran cariño y lo he mejorado. Ahora es un coche eléctrico y hemos restaurado toda la chapa e interior.En ese momento me acordé de una de las promesas que me dijo cuando empezaba a estar con él. Solucionaré todos tus problemas y ese
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