—Oh, Dios… no puedo… no puedo… —en su desesperación ella movía la cabeza de un lado a otro. —¿Correrte? —él terminó por ella y, con voz firme, ordenó— ¡Hazlo!Olivia sintió que, por segunda vez en su vida, su mundo se fracturó en puntos multicolores, mientras Killian quedaba sin palabras ante la forma en que sus músculos vaginales apresaron sus dedos. Sin embargo, con mucha delicadeza logró sacarlos completamente empapados, al punto de lubricar su mastil de carne.—¡Oh sí, Liv! No veo el momento de enterrarme dentro de ti, y te prometo que después de eso ya no podrás pasar de mi… ¡jamás!Olivia no razonaba en ese momento, no obstante frunció el ceño, porque no entendió su comentario; por el hecho de que pasar de él siempre fue una misión imposible para ella. Lo observó estirar el brazo hacia el suelo para alcanzar sus pantalones y, de la billetera, sacó un preservativo para ponérselo. Notó como apretó los dientes, porque estaba tan duro que parecía que cubrir de látex su mi3mbro era
Leer más