No tenía el valor suficiente para apartarse, era presa de la pasión y el deseo que sentía por Killian. Quería probar sus labios una vez más, carnosos, pero viriles. Por eso se puso de puntillas, para besarlo, pero en es instante las puertas del elevador se abrieron y salió como si fuera perseguido por el mismo demonio.«Al menos no soy la única que está afectada», Olivia se dijo.Killian caminó por el pasillo del área de finanzas como si fuera el amo y señor de todo, los rostros de los empleados pasaron de relajados a aterrorizados.—¡Buenos días! —exclamó con un tono de voz amable en medio de los cubículos—. Para los que no me conocen soy Killian Gallagher, presidente de esta corporación y no estoy aqui precisamente para tomar un café y galletas con ustedes.Los jadeos de temor se hicieron presentes en el acto, ya que los rumores de un recorte de presupuesto era inevitable y cada uno de los que trabajaban en el departamento se preguntaba si pertenecía a la lista de despido.—Killian…
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