—Voy a tomar eso como un cumplido —Killian se burló.
—Algunas cosas nunca cambian —inquirió entornando los ojos.
—¿A qué te refieres? —él frunció el ceño.
—¿Te diste cuenta de cómo salieron esas personas de la sala de juntas? —Olivia cruzó los brazos sobre su pecho y enarcó una ceja, recriminándole: —Por supuesto que no lo hiciste…
—¿Disculpa? —Killian hizo una mueca con la boca—. ¿Debí hacerlo?
—¡Claro! No entiendo cuál es tu necesidad de ser tan intimidante. ¿Qué ganas con eso?
Killian ab