Besó el cuello de Elyna, su piel era tan tersa, su perfume tan dulce, ella alzó el cuello, como si lo deseara, como si lo invitara a continuar.Julián sintió cómo se encendía de un deseo poderoso, una excitación que nunca sintió por nadie más.Besó sus labios, besó su piel.Y ella soltó un gemido, la mano de Julián tocó su pierna, sintiendo su piel, sintiendo un poco de su calor.Él se tensó, sintió miedo. ¿Y si ella no lo veía a él? Si ella veía a alguien más. Sí, pensaba en su exesposo.La miró fijamente, su mano pellizcó suavemente su mejilla.—Dime, ¿quién soy? ¿A quién ves? ¿A qué hombre deseas? Elyna frunció el ceño, y miró al hombre, sonrió, sus dedos acariciaron suavemente su rostro, su delineada barba y luego, sus labios gruesos.Sonrió.—Mi prometido, el señor Julián Altamirano, el misterioso y poderoso, ¿qué pasa? ¿No me desea? ¿O es que acaso no se siente suficiente hombre para esta mujer?Ella rio.Él la miró.—¿Qué has dicho?Elyna se recostó en la cama.“De ahora en ad
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