Como solo esperaba el sí de Sara, cuando lo obtuvo, Renato no perdió más tiempo. En ese mismo instante, decidió resolver todo lo que necesitaba, comenzando por los papeles del matrimonio, como si temiera que cualquier demora pudiera poner todo en riesgo.Después de eso, salió en busca de un anillo, no cualquiera, sino el más hermoso que pudiera encontrar, algo que realmente tuviera que ver con ella.Entró en la joyería y permaneció allí un buen rato, caminando de un lado a otro, observando cada detalle de las piezas, intentando imaginar cuál de ellas haría que Sara sonriera de verdad. No era una elección simple y, por primera vez en mucho tiempo, parecía preocupado por acertar en algo que no implicaba dinero, sino sentimientos. Cuando finalmente se decidió, salió de allí satisfecho, con una buena sensación en el pecho por haber encontrado un anillo que, en su mente, combinaba perfectamente con ella.En cuanto cruzó la calle en dirección al coche, que había dejado estacionado un poco m
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