CAPÍTULO 42. Una verdad a la luz
Hasta el zumbido de las cámaras pareció apagarse por un segundo y Mark, como todo buen tiburón en los negocios, supo identificar el segundo exacto en que todo se iba al carajo.—¿Qué algoritmo? —repitió ella, esta vez con más claridad, aunque la voz le temblaba.Uno de los antiguos clientes, un hombre de cabello canoso y traje gris impecable, frunció el ceño, sorprendido.—Nexus —respondió como si fuera obvio—. El algoritmo de distribución de Rockham Holdings era lo mejor que tenían. Reducía pérdidas logísticas, optimizaba rutas, ajustaba inventarios en tiempo real. Francamente, era brillante.Otro empresario asintió desde la segunda fila.—Muchos nos quedamos más tiempo del que debimos precisamente por Nexus. Sin ese sistema, Rockham Holdings no era competitivo.Las cámaras giraron hacia Nolan en ese momento, para captar cómo el color le abandonaba el rostro de forma visible, como si alguien hubiera abierto una compuerta y drenado la sangre de sus mejillas.Lauren sintió que el mundo
Ler mais