CAPÍTULO 47. Ganas de besarte
Hubo un segundo de silencio denso entre los tres y Joel trató de escabullirse por un rincón, porque su amigo tenía cara de que estaba a punto de acaramelarse y él definitivamente no tenía ganas de ver eso.
—Lo único que no quiero —dijo Mark finalmente— es que todo esto afecte al bebé.
Lauren bajó la mano instintivamente hacia su vientre, pero su voz no vaciló.
—Entonces tenemos que resolverlo antes de que empiece a crecer más. No voy a pasar nueve meses con esta espada sobre la cabeza —sentenc