Capítulo 3. La deuda del padre.
Apartamento de Carlos Parker, El Bronx, Nueva York.El apartamento olía a humedad, a café recalentado y a derrota.Valentina Parker estaba sentada en el borde del sofá cama donde había dormido desde que salió del hospital, tres semanas atrás. Tenía la pierna estirada sobre una pila de cojines, el bastón apoyado contra la mesita de centro y una expresión de asesinato en la cara.—Dime que no es cierto, papá —dijo Valentina, con voz peligrosamente calmada—. Dime que no escuché lo que creo que escuché.Carlos Parker estaba de pie junto a la ventana, mirando la calle. Tenía cincuenta y cinco años, pero aparentaba diez más. La espalda encorvada, las manos temblorosas, la ropa arrugada de no dormir.—Hija... —empezó Carlos, sin mirarla.—¡No me llames hija! —Valentina golpeó la mesa con el bastón, haciendo temblar las tazas vacías—. ¡Acabas de decirme que me vendiste como ganado para pagar tus deudas!—No fue una venta —protestó Carlos, girándose por fin. Tenía los ojos enrojecidos, vidrios
Leer más