Capítulo final. El renacer de la roca.
Tres meses después.
El sol de Sicilia ya no quemaba como el día del tiroteo. Ahora, tres meses después, acariciaba la piel.
La Rocca di Leone había cambiado.
Donde antes había agujeros de bala en la fachada, ahora había piedra limpia y pulida, aunque Massimo había dejado tres marcas cerca de la puerta principal como recordatorio, tal como prometió. Donde antes había un granero viejo y lleno de polvo, ahora había un salón de fiestas con ventanales de cristal y aire acondicionado.
Y en el cent