Sofía: Bajo la calidez de una promesa de protección, accedí a quedarme en casa de Marcelo al menos por una noche. Justo me encontraba en la misma cama donde la noche anterior habíamos dormido, en el mismo lugar donde nos habíamos entregado en cuerpo y alma el uno al otro. Pero a diferencia de aquella noche, en ese instante me encontraba sola. Por más más que me negara a aceptarlo extrañaba el calor de su cuerpo, su cercanía, aquella respiración relajada que rozaba mi nunca mientras su fuerte brazo me envolvía. ¿Cómo es posible extratar algo que apenas has tenido un par de veces? ¿Cómo es posible adaptarse a algo que quizás ni siquiera has tenido? Y esa era la verdad, todavía no estaba del todo clara de lo que teníamos, a veces ni siquiera quería aclararlo. Me negaba a ponerle un nombre a nuestra relación. Lo mejor era estar así, cada uno en su lado, juntos, pero no tanto como para catalogarlo como una relación. Había aprendido a vace de golpes, que a veces ni conociendo a una persona
Leer más