Sofía:
Bajo la calidez de una promesa de protección, accedí a quedarme en casa de Marcelo al menos por una noche. Justo me encontraba en la misma cama donde la noche anterior habíamos dormido, en el mismo lugar donde nos habíamos entregado en cuerpo y alma el uno al otro. Pero a diferencia de aquella noche, en ese instante me encontraba sola. Por más más que me negara a aceptarlo extrañaba el calor de su cuerpo, su cercanía, aquella respiración relajada que rozaba mi nunca mientras su fuerte b