Marcelo: La estaba besando. No había soportado tenerla tan cerca y al mismo tiempo tan lejos. Habían sucedido muchas cosas en muy poco tiempo. Primero su accidente, el miedo a perderla, la alegría porque había despertado y luego la desilusión al ver que producto del accidente no me recordaba. Para colmo su padre me había confesado que Armando y su familia pertenecían a la mafia; y para rematar un día después me enteré de que ahora Armando era socio de mi empresa y por ende, por primera vez mi nombre corría peligro de ser manchado. Por mucho que quisiera mantener la compostura, verla en aquel lugar, con aquel camisón casi transparente ante la luz de la luna, con su mirada perdida en las estrellas y su cabello suelto cayendo por sus hombros, era demasiado tentador. Si no la abrazaba, si no sentía el calor de su cuerpo, su olor, su nerviosismo, el sabor de sus labios junto a los míos, si no la tenía de nuevo en mis brazos, creo que me iba a volver loco. Lo que más me impresionó fue
Leer más