Sofía:
Las palabras de Laila resonaron en mi cabeza. ¿Cómo pude ser tan estúpida? Todo ese tiempo estuve con el hombre que me estaba dejando sin empleo. Mientras estaba con él, no me detuve a pensar que existía la posibilidad de que decidiera cerrar el museo.
A mi alrededor todo continuaba igual. La fiesta, los globos en colores, las serpentinas, dulces y pasteles, los niños jugando, riendo, pero mi estado de ánimo iba en picada. Necesitaba salir de allí. Hasta ese momento me daba cuenta de