CAPÍTULO 47BiancaEl silencio en el despacho de Jaxson no era paz. Me encontraba sola, rodeada de la frialdad de su mobiliario de cuero y madera oscura, sintiendo que las paredes mismas me vigilaban. Pero entonces, el silencio se quebró.Primero fue un golpe seco, sordo, seguido del sonido inconfundible de un cuerpo colapsando contra la alfombra del pasillo. Luego, otro. Mi respiración se detuvo. No hubo gritos, no hubo disparos, solo un silencio que me heló la sangre. Acerqué el oído a la puerta y, por un instante, el mundo pareció detenerse cuando escuché una voz femenina a través de lo que parecía un teléfono o un comunicador.— Ahora. Abran la vía. Sterling está ocupado con Rossi. Tenemos tres minutos antes de que los sensores se reinicien. Hagan lo que vinieron a hacer y salgan de ahí.Esa voz... era firme, autoritaria, una voz que arrastraba las palabras con una seguridad gélida. Entré en pánico. Miré a mi alrededor buscando algo, lo que fuera, para defenderme. Un abrecartas, u
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