CAPÍTULO 44
Jaxson
Desde mi posición, vi cómo la figura de Vittorio Rossi se materializaba frente a la mesa donde Bianca brillaba con una luz que no le pertenecía a este antro de perdición. La cicatriz de su rostro, testigo de nuestras guerras pasadas, parecía palpitar bajo las luces de neón.
No pensé. Mis pies se movieron por instinto, cruzando el salón principal con una velocidad que hizo que varios invitados tropezaran al verme pasar. Mi mano buscó instintivamente la culata de mi arma oculta