Libro 2: El Despertar de los Primigenios - Capítulo 1: El Frío de la Omnisciencia
Libro 2: El Despertar de los PrimigeniosCapítulo 1: El Frío de la OmniscienciaEl silencio que siguió a la revelación de la supervivencia de Valerius no trajo paz, sino una tensión eléctrica que hacía que el aire en el dormitorio de la villa pesara como el plomo. Alaric no soltó la mano de Isolde, aunque la vibración que emanaba de su piel era ahora diferente: más salvaje, más profunda. La red de venas plateadas que recorría el cuello de su esposa no era una señal de enfermedad, sino de un despertar erótico y sensorial que amenazaba con devorarlos a ambos.—Mírame, Isolde —ordenó Alaric, su voz era un rugido bajo, cargado de una posesividad que no admitía réplica.Ella giró la cabeza con una lentitud pecaminosa. Sus ojos, bañados en ese brillo plateado, no reflejaban miedo, sino un hambre nueva. —Lo siento, Alaric... Siento a Valerius. No es una voz, es un pulso en mi sangre. Me reclama desde el norte. Dice que allí, entre el hielo, el placer no tiene límites y que tú solo eres un ni
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