Capítulo 2: Vuelo a la Perversión
El interior del jet privado no se parecía en nada a la austeridad de sus refugios anteriores. Valerius no solo había enviado una invitación; había fletado una aeronave que era, en sí misma, una provocación. Las paredes estaban revestidas de terciopelo negro, la iluminación era un susurro ámbar que apenas lograba disipar las sombras de los rincones, y en el centro, una cama de dimensiones vastas sustituía a los asientos convencionales. El aire olía a almizcle, a