Capítulo 89
La brisa salada que subía desde el Mediterráneo traía consigo un presagio gélido que ni siquiera el sol de la Provenza lograba disipar. En la torre de vigilancia de la villa, Alaric observaba el horizonte a través de unos prismáticos electrónicos, su mandíbula apretada mientras contaba las siluetas oscuras que cortaban la línea del mar. No eran barcos convencionales; eran plataformas flotantes recubiertas de un material que absorbía la luz, reliquias de la tecnología de los Arquitec