Capítulo 12: Cena de aparienciasLa mesa del comedor del penthouse parecía más un tribunal que un lugar para comer.Todo era demasiado perfecto: la mantelería impecable, la vajilla que brillaba como si jamás hubiera tocado comida real, la iluminación cálida cuidadosamente calibrada para no proyectar sombras duras en los rostros… como si incluso la luz hubiera sido entrenada para mentir.Ariadne se sentó donde Arthur le indicó.No porque quisiera.Porque ahí, en esa casa, la voluntad era un adorno que solo se permitían los Cox.Damián ocupó la cabecera sin mirarla. Su presencia llenaba el espacio con una frialdad silenciosa, esa clase de autoridad que no necesita imponerse con voz alta porque el mundo ya se aparta solo. A su derecha, Arthur, erguido como una estatua de mármol antiguo. Más allá, Ashley, radiante, suave, vulnerable en el modo exacto. Al otro extremo, Freddie, con su sonrisa educada, esa sonrisa que no calentaba nada, que solo mostraba dientes.Ariadne sintió el golpe ape
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