Capítulo 16: Un manual para sobrevivir.
El viaje de regreso fue silencioso, pero no había una paz, al menos no para Ariadne.
Iba de nuevo sentada en el asiento de atrás del coche, con la espalda recta por pura tensión, mirando por la ventana como si la ciudad pudiera ofrecerle una escapatoria. Esta vez, Freddie no habló, ni lo necesitaba. La amenaza ya estaba hecha, firmada y sellada con el nombre de su madre.
Cuando el automóvil se estacionó frente al edificio de Cox, Ariadne experimentó una se