Capítulo 20: Soltando la carga
Ariadne despertó antes de que sonara cualquier alarma.
De hecho, casi no durmió toda la noche; se la pasó dando vueltas. Aunque estuvo con los ojos cerrados todo el tiempo, no significaba que estaba descansando.
El teléfono seguía sobre la cama. La pantalla, ya apagada. Pero la imagen de la mano de su madre no se le iba de la cabeza.
Se sentó. Metió la mano bajo la almohada y buscó el USB con cuidado. Lo encontró al primer intento. Lo apretó un segundo, como para