Capítulo 11: Jaula de cristal
El golpe fue directo y sin adorno. Damián quedó inmóvil un segundo, dos.
Freddie se acomodó el reloj, paciente. Como si todo ese espectáculo fuera de su agrado.
Ariadne sintió el pulso golpeándole la garganta. No por ilusión, por miedo. Porque se dio cuenta de que su vida se definiría allí, entre hombres que hablaban de ella como si fuera un problema administrativo.
Damián miró por fin hacia Ariadne. Y esa mirada… fue peor que un insulto.
Era asco contenido. Era ir