Capítulo 14: Más culpable
La cifra que la administrativa del hospital le dictó por teléfono no era un número. Se trataba de un dictamen.
Ariadne se quedó inmóvil en el centro de la habitación de invitados, con el celular pegado a la oreja y la vista clavada en la ventana como si la ciudad pudiera darle una respuesta. El aire no le entraba bien. Su garganta se cerró.
—Señorita Peterson… —repitió la voz al otro lado—. ¿Me escucha? Necesitamos el depósito hoy mismo. O tendremos que suspender parte