EMELY.—¿Lo están usando de carnada? —pregunté con un hilo de voz, mirando a Olivar y a Garino.Ellos se miraron entre sí. Fue Olivar quien asintió con pesadez.—Es lo más probable. Vargo no hace nada sin un motivo, y Arles era tu único vínculo débil con la ciudad.En ese momento, la voz de Kia, mi loba, resonó en mi cabeza con una frialdad que me erizó la piel."Ya está muerto", sentenció ella.Me quedé helada. "¿Cómo puedes estar tan segura?", le pregunté mentalmente, sintiendo un vacío en el estómago."Conozco a Vargo. Así es él", me respondió Kia con amargura. "Aquel que toque lo suyo, o lo que él cree que le pertenece, muere. Después de sacarle toda la información que necesitaba sobre ti, no tenía sentido dejarlo vivo. Arles ya no les sirve de nada".Me llevé las manos a la cara, temblando. Aunque Arles me había traicionado, la idea de que lo hubieran asesinado de forma tan brutal por mi culpa me revolvía las entrañas.—Él ya no está vivo —solté de repente, mirando a Olivar a los
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