TRAZANDO PLANES.
EMELY.
A la mañana siguiente, el aroma del café recién hecho llenaba la cocina. Yo sostenía mi taza entre las manos, dejando que el calor me entibiara los dedos mientras escuchaba a Olivar y a Garino discutir los detalles del plan en voz baja.
En ese momento, la figura imponente de Magnus entró en la estancia, interrumpiendo la charla con su sola presencia. Se cruzó de brazos, mirándolos con fijeza.
—Ustedes quieren reaccionar al mensaje de Arles —soltó el padre de Olivar con voz profunda—. El