El eco de una sospechaEl rayo de sol que se filtraba por las pesadas cortinas de seda de la mansión Blackwood golpeó el rostro de Elena, despertándola de un sueño inquieto. Por un segundo, su mente vagó por los pasillos de su antigua vida, hasta que el roce de las sábanas de mil hilos le recordó dónde estaba. Se incorporó de golpe, sintiendo un leve mareo, y buscó su teléfono en la mesa de noche.Un mensaje de texto de su compañera de archivos, Marta, parpadeaba en la pantalla: “Elena, por favor, dime que tienes las carpetas del proyecto de expansión. El supervisor está como loco preguntando por ellas. ¡Las necesito antes de las nueve!”.Elena soltó un suspiro largo, pasándose las manos por la cara. —Es cierto, lo olvidé por completo... —murmuró para sí misma.Había estado tan sumergida en el torbellino de la boda relámpago, los insultos de Victoria y la soledad de su noche de bodas, que su responsabilidad laboral se había esfumado de su cabeza. Se levantó de la cama con dificultad,
Leer más