La herida del iceberg
El club privado "The Onyx" era el refugio de la élite cuando el sol se ocultaba. Alexander entró con paso firme, pero su lenguaje corporal había cambiado; ya no era el CEO implacable frente a los fotógrafos, sino un hombre cargado con un peso invisible. Se desabrochó los botones superiores de su camisa, aflojó su corbata y se pasó una mano por el cabello, deshaciendo la perfección de su peinado.
En un reservado al fondo, Julieta lo esperaba con una copa de vino tinto. Ell