Capítulo 83. Sentencia de muerte en un susurro
El motor del coche de Arthur apenas se detuvo frente a la entrada de la clínica cuando Eleanor ya tenía la mano en la manilla. Al bajar, el aire frío la golpeó, pero no fue el clima lo que la hizo estremecerse. A unos cincuenta metros, saliendo por una de las puertas laterales de servicio, una figura masculina apresuraba el paso. El hombre vestía un abrigo oscuro, largo, y caminaba con una rigidez aristocrática que Eleanor reconocería en cualquier lugar del mundo.—¡Arthur! —exclamó ella, señalando con el dedo tembloroso—. Ese hombre... ¿Es Maximilian?Arthur entrecerró los ojos, afinando su visión de escolta. La figura dobló la esquina del edificio con una rapidez inusual, casi huyendo de la luz.—¿Maximilian Sterling aquí? —murmuró Arthur, ya con la mano en la chaqueta, listo para reaccionar.—¡Es él! ¡Estoy segura! —la voz de Eleanor subió de tono, cargada de un pánico repentino—. Dios mío, ¿qué hacía aquí? ¿Habrá llegado hasta Florence? ¡Corre, Arthur! ¡Vamos!Sin esperar respue
Leer más