Capítulo 81. La doble línea del destino
Eleanor estaba sentada sobre la tapa del inodoro, con la espalda rígida y las manos entrelazadas con tanta fuerza que sus nudillos habían perdido todo rastro de color. El silencio en el cuarto de baño era tan denso que podía escuchar el tictac de su propio corazón golpeándole los oídos. El mármol frío bajo sus muslos no era nada comparado con el hielo que sentía recorriéndole la columna.Sobre la encimera de cuarzo, el pequeño dispositivo de plástico blanco parecía un artefacto alienígena, una pieza de tecnología insignificante que tenía el poder de demoler su mundo o de construir uno nuevo sobre las ruinas del anterior.—No puede ser... —susurró, pero su voz sonó hueca, sin convicción.Cerró los ojos, intentando ignorar el sabor metálico que persistía en su boca y esa pesadez extraña en sus senos que ningún "estrés" podía explicar. Recordó las náuseas de la mañana, la forma en que el aroma del café, ese olor que antes amaba, se había convertido en un disparador de puro rechazo viscer
Leer más